lunes, 7 de septiembre de 2015

Preocupaciones en la formación de Ingenieros Civiles



La Comisión de Educación del Colegio de Ingenieros de Chile A.G.,  en función del extenso debate que se está dando a nivel nacional, producto de la reforma educacional, quiere manifestar su preocupación, por temáticas que han desaparecido de la discusión pública y que a juicio de esta Comisión son relevantes, a la hora de hablar de la formación de profesionales, y en específico de la formación de ingenieros civiles en sus distintas especialidades, dado que el debate hasta ahora se ha centrado en torno al financiamiento y no a la base del problema que dice relación con los perfiles de egreso y los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Sin perjuicio de comprender que el financiamiento y acceso a la educación superior son importantes, para nosotros la calidad en la formación, la cantidad de titulados y la pertinencia de cada especialidad son temas centrales, a la hora de pensar en el desarrollo país, no pudiendo quedar fuera de la discusión.
En términos de cantidad de alumnos matriculados en Ingeniería Civil en el país, se observa un sostenido crecimiento de la matrícula de Ingenieros Civiles, a contar del año 2000, en las universidades nacionales. Es así como en el período 2000-2015 la matrícula total de estas carreras ha pasado de 24.500 a 74.800 alumnos (crecimiento de 217%), mientras que las matrículas de primer año, para igual período, ha crecido un 205%.
Con respecto a la pertinencia, en distintos estudios publicados a nivel nacional, se indica que los profesionales de las carreras de ingeniería civil, se encuentran en los tramos de mejores rentas de mercado, en comparación a otras carreras. Esto sumado a atractivos titulares de prensa propiciando un desmedido crecimiento de la demanda de profesionales en determinados sectores de actividad económica, han incidido en las expectativas de los jóvenes que ingresan a la educación superior, como también en algunas universidades, fomentando la creación de planes y programas de estudio que responden a una demanda de mercado y no necesariamente a una definición de necesidades país, que dé cuenta en el largo plazo de las necesidades de ingenieros en sus respectivas especialidades. Esto finalmente redundará en una precarización del mercado laboral de los propios ingenieros civiles, salvo que el sistema decida formar ingenieros para el mundo, sin tener la mayoría de las universidades las condiciones mínimas para formar ingenieros de clases mundial.
Lo anterior, genera presión en Universidades que nunca han desarrollado carreras de Ingeniería civil, a impartirlas, por los potenciales ingresos que estas pueden generar. Tanto así que en este periodo (2000-2015) se observa la aparición y crecimiento de una serie de programas de estudios –muchas veces con requisitos mínimos de ingreso/aprobación y/o sin disponer del equipamiento necesario- de los cuales se desconoce su calidad y compromiso con la formación de ingenieros. Al respecto, es importante recordar que los Ingenieros Civiles deben tener una excelente formación en Ciencias Básicas, en Ciencias de la Ingeniería y en las Asignaturas de la Especialidad, lo que conlleva el uso de talleres y laboratorios y actividades prácticas. Elementos centrales de la formación de ingenieros civiles, que modelan una forma de pensamiento propia de la profesión, y que no constituyen el foco formativo de las denominadas ingenierías de base tecnológica y de ejecución. Basta con mirar la manera en que se diseñan los trayectos curriculares de estas carreras, en donde no se visualizan diseños pensados en formación continua.
Como consecuencia de lo expuesto, es altamente posible, que se esté poniendo en riesgo la calidad en la formación de ingenieros y un ejercicio profesional responsable, con los riesgos que esto podría llevar a la sociedad. Pudiendo llegar a disponer de una gran cantidad de “ingenieros civiles” que no cuentan con la formación mínima pertinente de base, antes indicada, que es propia de la profesión y que, de continuar, terminará devaluando una profesión que en Chile y el mundo es clave para el desarrollo humano sostenible. 
Finalmente, queremos compartir con la comunidad nuestra preocupación, así como también pedir a la autoridad respectiva incluir las temáticas de calidad en la formación, cantidad de estudiantes y pertinencia de perfiles de egreso, en la discusión pública con el propósito de asegurar que en el futuro contemos con mejores profesionales de la ingeniería, comprometidos y capacitados para aportar al desarrollo y bienestar de nuestro país.

Felisa Córdova González
Presidenta Comisión de Educación
Colegio de Ingenieros de Chile A.G.


jueves, 30 de julio de 2015

A un Click del Chile digitalizado



El titulo de esta nota, sin lugar a dudas reflejaba la esperanza que todos teníamos al momento de saber que se estaba trabajando en una nueva Agenda Digital, la cual diera respuesta y fuera una guía para el desarrollo tecnológico nacional, bueno eso fue en el 2014, y creo que no basto un sólo Click, algo pasó que a la fecha aun no la tenemos.
Sólo para el registro, es importante recordar que desde el 2014, el actual Gobierno ha estado trabajando en la Agenda Digital, la cual deberá plantear los lineamientos de la digitalización en nuestro país para los siguientes cinco años.
En la realización de esta iniciativa, se formaron y desarrollaron mesas de trabajo que reunieron a representantes: del Gobierno, de empresas, de Asociaciones Gremiales y de entidades públicas y privadas. Sin embargo, hoy, ya pasado medio 2015, aún esperamos el lanzamiento de la Agenda Digital.
Un instrumento como este, es fundamental a la hora de atender y hacerse cargo de problemáticas centrales, donde la tecnología genera valor para el país y, en particular para sus ciudadanos, impactándolos positivamente a través de un acceso más igualitario a la información, a la formación de las personas, a servicios básicos como la salud, transporte, la educación, gestión de sus empresas y acceso a mejores ocupaciones, entre otros factores.
Hoy urge contar con ella, porque el país necesita crecer y acercarnos a una senda de desarrollo, que sin una visión compartida en aspectos claves como los contenidos en la Agenda Digital, nos tomará más tiempo del proyectado. Sabemos que al respecto el país se está quedando atrás, porque aunque tengamos internet en el teléfono, dispositivos modernos y un buen avance en comparación a nuestros vecinos, el camino es largo aún y la tecnología no se ha incorporado lo suficiente a la economía, a la modernización del Estado y a la conectividad regional y humana.
Es por ello que el estancamiento en la decisión de llevar a cabo esta agenda nos hace temer una falta de compromiso con estas tareas y una poca importancia otorgada a las TIC´s y a la digitalización del país. Y si bien, entidades de Gobierno como las subsecretarías de Economía y de Telecomunicaciones, así como la Secretaria General de la Presidencia, han mostrado buenas intenciones, al parecer, hoy no tiene la prioridad del Gobierno, pero a nivel mundial todo hablan y trabajan para una sociedad basada en el conocimiento.
En el caso particular nuestro, como ingenieros, la agenda pasa a ser un elemento fundamental, a la hora de: planificar, desarrollar, aplicar o usar la tecnología, indistintamente del sector de actividad económica en el cual nos desenvolvemos, con el objetivo claro de aportar al desarrollo y bienestar de Chile.

Jaime Soto Muñoz
Consejero Nacional, Rep. Especialidad Industrial
Colegio de Ingenieros de Chile A.G.
Registro N° 27.271-0

La tecnología como un aporte a la medicina y la salud



De forma permanente estamos haciendo referencia al avance, uso y aplicaciones de la tecnología, y la percepción general tiende a asociarla a temáticas productivas o industriales, muchas veces desconociendo que las aplicaciones son transversales y no necesariamente privilegio de un sector, en este sentido un ejemplo del aporte tecnológico y en específico las tecnologías de información y comunicación (TIC´s), es el sector salud.
En una revisión rápida, y sólo a modo de ejemplo, hoy parece impensable considerar Sistemas de Salud, que no contemplen las TIC´s como elementos propios de sus procesos, encontrándonos desde: aplicaciones para celulares, manejo de fichas clínicas, llegando hasta teleasistencia. Por ello la salud se ha transformado en unas de las áreas más atractivas para los desarrolladores de tecnologías, que buscan ofrecer soluciones prácticas y útiles, tanto para los profesionales de la medicina como para los propios pacientes.
A mi juicio, creo que actualmente, en materias de salud, el foco está puesto en mejorar la eficiencia en los procedimientos y en la atención en general. Esto se traduce en concreto en la utilización de soluciones Mobility, en Social Media, Big Data y Cloud Analytics.
La utilización de estas tendencias y de ésta última en particular, permite guardar grandes volúmenes de datos para su consecuente análisis, lo que contribuye a perfeccionar la investigación y, a su vez, contar con datos en tiempo real sobre el historial de enfermedades, pacientes y procesos, permitiéndonos contar con una mejor preparación para cada nuevo caso. Esta información es almacenada en línea, por lo que su acceso es remoto y permite acceder a estadísticas en todo momento y lugar.
En este sentido, la tasa de avance de las TIC´s en el sector salud, dependerá en gran medida de las políticas públicas y de mercado que potencien su inclusión e incentiven que se acepte, entendiendo su irrupción como una oportunidad, que finalmente aporte al bienestar y salud de la sociedad.
Finalmente, el desafío para nuestro país, no estará dado por el avance tecnológico, sino por la capacidad del sector público y privado de hacerlo propio, y parte de su desarrollo, en la lógica de mejorar todos aquellos procesos relacionados con la prestación de salud, los procedimientos y servicios asociados, donde hoy los Ingenieros tenemos mucho que aportar hacia el desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento.

Jaime Soto Muñoz
Consejero Nacional, Rep. Especialidad Industrial
Colegio de Ingenieros de Chile A.G.
Registro N° 27.271-0

miércoles, 17 de junio de 2015

Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía




El 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que este año se centra en lograr la seguridad alimentaria para todos a través de sistemas alimentarios sostenibles.

La celebración de este año quiere llamar la atención sobre la importancia de llevar a cabo acciones específicas, entre las que se destacan el cambio en el uso de la tierra, apostando por una agricultura más sostenible y que se adapte al cambio climático, un mayor acceso a los avances tecnológicos, y un aumento de las inversiones encaminadas a promover mejores prácticas y un sistema de producción más sostenible.

De acuerdo al IPCC, el cambio climático supone para Chile disminuciones futuras en las cosechas y, en las zonas más áridas, como el norte y zona central de Chile, puede llevar a la salinización y desertificación de tierras agrícolas.

En este contexto, el ejercicio de la Ingeniería en Chile no puede mantenerse al margen de estos desafíos urgentes, muy por el contrario, debe estar a la vanguardia en la implementación de nuevas tecnologías que permitan el desarrollo del país en un marco de sostenibilidad desde el diseño y conceptualización, hasta la ejecución misma de los proyectos.

En las nuevas condiciones climáticas, resulta indispensable la aplicación de soluciones innovadoras, económica y ambientalmente sustentables, que ayuden a implementar un modelo de desarrollo productivo que se adapte a condiciones de mayor aridez, considerando el uso eficiente de un recurso hídrico cada vez más escaso.

Si bien la necesidad  de adaptación al cambio climático y a sus efectos, entre ellos el aumento de la desertificación, podría abordarse, desde una perspectiva tradicional como un problema de optimización de uso de recursos limitados, esta aproximación hoy no es suficiente. Se requiere un cambio de perspectiva, por cuanto no es posible pensar la práctica de la Ingeniería sin considerar la variable ambiental como elemento fundamental y el desarrollo sustentable como meta final.

Comisión de Medio Ambiente
Colegio de Ingenieros de Chile A.G